Puente de los Suspiros

Banca Monte dei Paschi di Siena

Una Storia Italiana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos a Venezia no por mar. Supongo que éso quiere decir algo. Llegamos a Venezia a través del mar, eso sí. En autobús, que es un transporte terrestre, no de mar. Es cómodo, fácil. Pero de alguna manera esta forma de llegar a Venezia está en rotunda contradicción con el ser de la ciudad. Esta forma de alcanzar el punto neurálgico de la red urbana del transporte en Venezia -Piazzale Roma- es pop.

Sin embargo, Venezia es esencialmente ya un pin: o sea una postal de prêt-à-porter.  A Venezia no la hundirá el mar (porque aun bajo las aguas, la ciudad es como es, parte del mar). A Venezia la hundirá su esencialidad de pin en un mundo pop. El problema no es que el universo sea pop (siempre nuevo, cambiante, multiforme, en movimiento, rabiosamente destructor). La cuestión es que los seres del mundo pop desean paisajes y mundos quietos (pin). Pero se apropian de ellos al estilo pop y la vida desaparece.

He paseado infinitamente por los laberintos venezianos.

 Infinitamente he dejado una y otra vez mis ojos colgados de los carteles que llaman a desvíos, fuera del hilo conductor pop: A San Marco, per Rialto / A Academia / a Piazza Roma per Rialto / y poco más: el gran canal comercial.

Pero mis ojos buscan y se inscrustan en otros mensajes que llegan desde la Venezia que alguna vez fue vida pop (vida presente): calle dei morti, calle de la morte, calle del mezzo de la vida, calle dei furiani, calle gritti, calle erizzo…

Y no porque no sepa que es lógico y geológicamente preciso que a Venezia se le escape (cada hora más rápidamente) el alma a través de la red de autobuses, taxis, vaporettos, lanchas e incluso góndolas y aviones, que  superpone su plan pop a la red pin/postal de canales y puentes, que conducen a lugares donde ya nadie (o casi nadie) vive. Sino simplemente para no sentirme tan vampírica y necrófaga como los demás. Parásitos. Parásita yo en la modalidad de visitante.

Me chifla Venezia pin. Tanta belleza. Irresistible para mi. Como el mar. Triste Venezia. Aquello que no es viable no puede sobrevivir (darwinismo vital o urbano, muy parecidos), a pesar de. Y sólo sobrevive gracias a nosotros, parásitos pop.

En simbiosis precisa e imperfecta, Venezias (pop/pin).

 

– Lo cierto es que si no estuviera escribiendo esta novela en marcha que se mezcla tanto con mi propia existencia a diario, quizás mis ojos para Venezia hubieran sido otros/quizás-

 

 

 

 

 

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