La dispersión es hija (incómoda a menudo) de nuestro tiempo. De todas formas, una se da cuenta de que si bien es real -la dispersión, la imposibilidad de centrarse en una/dos cuestiones- al final siempre se trabaja sobre lo mismo; diferentes formas, diversos planteamientos: pero el punto esencial de interés suele ser muy claro.

Estamos preparando la edición de Escribit de este año. En la recta final. Escribit 2011 tendrá lugar entre los días 26 y 28 del próximo mes de octubre. Y cuando pienso en sus contenidos y en por qué planteamos esos contenidos, me doy cuenta de que buena parte de las preocupaciones allí contenidas van surgiendo también entre los avatares (entendidos en todos sus actuales sentidos) y páginas de Pop-pins.

Aunque sé que esto que digo (aunque sea verdad) no es sino una manera de autoconsolarme por no conseguir dedicarle más tiempo a Pop-pins; por no saber cómo dejar de lado todas las demás tareas no perentorias (profesionales o familiares, for exemple) y centrarme radicalmente en Pop-pins. Y, aparte de por ser un mal síntoma personal, me da rabia porque con Pop-pins hago cosas que me divierten mucho.

El último rato que he conseguido dedicarme a su escritura, he estado mirando un poco por ahí, porque he incluido una ligera referencia a un cine de mi infancia, el cine Victoria de Barcelona; ese cine, como otras cosas próximas a él están en una auténtica nebulosa. Google está siendo mi guía en la recuperación de la memoria, y es realmente emocionante. Entre otras cosas, sobre el cine Victoria (en Fabra i Puig) he encontrado un grupo en Facebook  (Yo también iba al cine Victoria, – resulta hasta un poco increíble lo que da de sí nuestra sentimentalidad) y una entrada muy interesante para mí en el blog El tramvia 48, porque he encontrado algunos datos muy útiles (unos olvidados – como las pesadas cortinas rojas- y otros no conocidos)

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