Hace unos días grabamos una entrevista para Aragón Televisión y Aragón Radio; yo lo pasé muy bien contándoles cosas de Pop-pins a Sara, Ana y Miguel. Lo cierto es que la entrevista, como el reportaje de Rocío Solanas para Heraldo, se han integrado de forma natural en esta experiencia de novela en marcha y transmedia que es Pop-pins (en la medida en que sé hacerlo, que todo es aprender, como dice la canción). No se ha emitido aún.

Voy despacio en el nuevo capítulo, que en principio será el último (de la novela, no en la escritura, que quedan unos cuantos todavía). El título es La Prisionera. Voy despacio porque surgen demasiadas zonas de reflexión, y porque voy apuntalando atrezzo al tiempo que escribo.

Voy despacio también porque me distraigo bastante. El ventanal junto al cual escribo (o Helia escribe) ofrece demasiados objetivos en los que fijarse. En esta pantalla de Google Earth se puede ver ese ventanal:

En frente justamente hay un MacDonald, y al otro lado de Shaftesbury el antiguo Trocadero, ahora un local de CineWorld. Pop-pins se escribe en el centro del país del teatro, Picadilly.

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