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Proyecto Pop-Pins

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Cine Goya

Interruptos pero menos

Hablo (Facebook mediante) con Chusé Fernández por otros asuntos diferentes a Pop-pins que nos ocupan y me cuenta que están de obras en el estudio de TEA FM – Centro de Tecnologías Avanzadas. Vamos que están líados: obras tengas y las acabes y sean para mejor (podría ser una maldición equivalente a la tradicional de “juicios tengas…”); u obras con sarna… En fin: deja ya de pensar chorradas, Luisa.  El estudio de TEA FM se merece crecer y crecer…

Me cuenta Chusé que en tal situación en la que se hallan no podrán grabar Pop-pins hasta finales de mes. Le digo que, dada la naturaleza interrupta de este proyecto, esta nueva vicisitud cuadra bien. Yo también he tenido estas dos últimas semanas bastante aparcada la cosa pop-pins debido a que me ha secuestrado mayormente casi la totalidad de las neuronas de que dispongo un proyecto web de alto calibre (y que aquí no viene a cuento, pero que lo nombro para que se sepa el contexto en el que estamos). Aún durará unas semanas más la ocupación intensiva, pero confío en que ya no venga acompañada por la aducción temporal y mental a la que he sido sometida.

Como hoy tengo migraña y ha llovido, he aparcado tareas urgentes (esas que siempre impiden las importantes) y me he reposicionado respecto a Pop-pins. No me queda más remedio que volver a leer todo lo escrito. Como esta novela carece de “últimos párrafos escritos”  no me vale con releer el “por donde iba yo”. Debo por lo menos  retomar consciencia de todas las partes  y todos los textos existentes hasta el momento. Bueno, creo que ya está. Así que reanudaré la escritura. Para no someterme al blanco, he optado por continuar el trabajo adaptando un texto de la segunda o tercera versión-planteamiento que he ido haciéndome para los pop-pins (como llama una buena amiga a esta aventureta). Me interesa la situación que se plantea en el capítulo, porque ya he visto que teniendo una apariencia anodina es, sin embargo, un punto bastante filipino. Coordenada espacio-temporal: inicios de la 2ª República, en la cola del cine. Ya hablé de él en otro post.

/Acotación/

Estoy oyendo de fondo (tv) a un cantante setentero: Lorenzo Santamaría (“Si tú fuera mi mujeeeerrrrr”: ¡hosti!, un par de secuencias casi cinematográficas acuden a mí –> los setenta (años) del siglo pasado son bastante importantes para los pop-pins).

Uauuu: pongo static-video (al loro: pandereta, platillos volantes, girls…¡jope!: http://www.youtube.com/watch?v=REKSLve7kZY

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Goya (Sin) Luces de la ciudad

Me ha parecido extraño no encontrar casi en Internet fotografías del desaparecido cine Goya de Zaragoza.

//Comienza digresión:

Si no se me ha escapado alguno, el Goya ha sido el último de la larga lista de locales históricos dedicados a la proyección de películas que han ido despareciendo durante las últimas décadas. Algunos se recompusieron, digamos, y en una especie de asesinato con venganza mitósica posterior fueron sustituidos por múltiples pequeños cines mellizos, que ocupan todos (una docena, por ejemplo) el espacio que antes correspondía al Gran Cine o Cinetón. Todo el mundo se preocupa mucho del futuro de los periódicos en papel. Pero casi nadie se preocupa ya del futuro incierto de los Multicines mitósicos. Cuanto más grandes lleguen a ser las pantallas de nuestras casas pequeñas y más películas transiten por Internet (enchufadas directamente a las arteria de nuestras pantallas por módicos precios de suscriptores mensuales o anuales de todo tipo de productos litero-audio-visuales), menos futuro augurable para las minisalas de cine con pantallas cada vez más pequeñas y más cercanas al espectador (las sensaciones que se obtienen en amb-os ámb-itos cada vez difieren  -cine o casa- menos, parece).

Bueeenooo, digresión concluida (ha sido un “derepente” abusivo, excuse moi).

//

La intermitencia escritural en la que me muevo (a mi pesar, lo juro: ahora ya sé que el día tiene 24 horas y que yo soy incapaz de estirarlo, ensancharlo, ahondarlo… me da igual la dimensión: el tiempo será relativo, pero yo no consigo que corra menos por muchas más cosas que intente poner dentro de cada hora -convencional, no lo consigo, jolín), la intermitencia decía me obliga a repasar con bastante insistencia lo que llevo hecho (y no destruido) de Pop-pins y sus antecedentes pre-pop-pinianos. He rescatado algunos capítulos de versiones previas. Debo proceder a su mutación y a su inserción. Hay uno que me gusta especialmente:

Luces de la ciudad,

titulado así porque los protas de la versión (que lo son a su vez – tras  sesión literaria de morphing-  de Pop-pins) están en la  fila del cine Goya para sacar sus entradas para la película Luces de la ciudad… 1931, ya proclamada la II República española

Quería poner algunas imágenes del cine Goya a lo largo del tiempo.

Casi no hay.

Qué paradoja: casi no hay imágenes de un cine.

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