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Proyecto Pop-Pins

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Migraña

Cosas que no debería decir

Muchas veces estoy a punto de suspender (no digo  abandonar) este Proyecto Pop-pins / Chuse Fernández (TEA FM) lo llama así y me gusta.

Me ocurre cuando comparo mis ritmos de escritura y producción con la de otros. Entonces pienso que soy una tortuga. También pienso que quien mucho abarca poco aprieta. Que tanta diversidad de obligaciones y responsabilidades -buscadas, adquiridas, impuestas – acabará sino conmigo, con mi renqueante capacidad para escribir algo un poco decente.

Cosas que he hecho estos días, mientras pensaba cómo articular el siguiente capítulo de Pop-pins /a ratos solamente:

Trabajo del que da de comer y vestir  y un techo (como todos)

Premio Novela Histórica

Literatúrame -plataforma para distribuir con mucho cariño e-books de pequeñas editoriales (cada vez más actividad)

Acudir al Juzgado

Varios supermercados (como todos)

Congreso Internacional de Radioteatro I

Un poco de jardinería (imprescindible para aliviar las jaquecas)

Revista Imán (de la AAE, que tendré que terminar en estos días: maquetación digital)

Sonrisas y lágrimas (un placer acompañar a Daniel)

Asistir a la presentación del excelente libro de Jesús Jiménez (Frecuencias, Visor) al que acompañaron Miguel Ángel Ortiz (cuyo libro Un día me esperaba a mí mismo, de la editorial JekyllandJill Editores, ha sido considerado el mejor libro editado en Aragón en 2011) y Manuel Vilas (que encontró en la librería su propio nuevo libro Gran Vilas, Visor)

Acudir al Hospital

Leer, claro (por ejemplo, El mapa y el territorio -Houellebecq-, Universos paralelos – Randall-, Señales en tiempo discreto – Silvia Castro-, Elogio del libro digital – José Manuel Lucía-, y empiezo Antagonía, Luis Goytisolo : todo a ratos, y cada vez me gusta más e-leer en el e-lector, tan ligero y portátil)

Bien,  acumulación:

—————- No me quejo: la mayor parte de las cosas son cosas buenas  (bueno a veces sí me quejo, como ahora, por agobio, pero ya sé que esto es más o menos lo que le ocurre a todo el mundo)———–

// También he pensado que Pop-pins se está articulando mediante unos mecanismos bastante poéticos y que por eso no termino de imponer mi ritmo —-> a la narración la puedes buscar y provocar, la tramoya poética suele aparecer desde el cerebro inconsciente, que diría Punset (bueno, por pensar, y supongo que por justificar). No es que tenga gran experiencia efectiva -ésto me preocupa ahora mismo, porque quizás soy solo un proyecto todo el tiempo – lo soy (está bien, claro)-, pero así viví la escritura de Pan de Oro, frente a como sucedía siempre la escritura poética, y desde luego frente a cómo ocurrió luego situarse en Las esquinas de la Luna.\

En cualquier caso el ritmo de Pop-pins y el mío parecen confluir y eso también me hace pensar: que iremos pues a nuestro ritmo, y hasta posiblemente pensemos formas de ir publicar el resultado no consideradas en el inicio del Proyecto .

 

Cosas que he hecho mientras no Pop-pins

Pasar un catarro y como consecuencia:

albergar a Alien (Migraña – tres días, ya lo dije- sí)

Literatúrame (ya llegará)

+Cultura // POesía para Perdidos (buena sesión con JOaquín Sánchez Vallés, Fernando Aínsa y Pablo Sciuto)

Cumpleaños de Á.

Urgencias (Hospital)

Médico de Cabecera, Trabajador Social

Comisaría — varias veces

Imán (será digital, ya tenemos dominio) // o sea Asociación Aragonesa de Escritores

Cocinar

Visitas diversas a la Ortopedia (andador, apoyador, manta eléctrica…)

Leer (no mucho)

Terminé de ver Crematorio (decepción) y

tengo que actualizar la web de ARAPRODE

a Cubit no llego, pero me han llamado ya por el premio de novela histórica

Y de este fin de semana no pasa que ponga en el camino de la primavera a mis plantas

Pero

¿Pop-pins? ,   yes I do

La migraña no tiene fronteras

A propósito del apunte anterior, me pregunto ahora -tras 72 horas continuadas de migraña alienante- qué lectura resultaría de mi mapa cerebral en esa circunstancia, en la que siempre auto-observo una casi absoluta incapacidad de encadenar voluntariamente pensamientos coherentes, y sin embargo percibo (auto-percepción, o no, pues: ¿quién soy en estado migrañoso? / de hecho ayer por la noche Inma, al otro lado del teléfono, me saludó diciéndome: ¡hola!, ¿ya has vuelto?) una acelerada actividad simbólica, una casi incesante -sobre todo en los numerosos momentos de somnoliencia, duermevela, o no sé- formulación surreal de escenas, imágenes, ideas… Nada más similar, que yo conozca, a la hipnopompia (peculiaridad que constituye parte de la entidad de Helia Alvárez, recuerdo o comunico a quien no lo supiera todavía, co-protagonista y escribidora de Pop-pins) que la migraña.

Si al pensamiento simbólico no le hace falta los pasos intermedios deductivos y reductivos de la lógica cartesiana para evidenciar un mensaje es debido, como todo el mundo entiende y sabe, a que atiende y sobreentiende un número de dimensiones informativas mucho mayor y de diferentes naturalezas en un solo impulso. Se diría entonces una forma más total de pensamiento. Y curiosamente es la que predomina durante el estado alterado de la electricidad en mi corteza cerebral, y que intuyo debe saltarse a su manera  las fronteras supuestas de las regiones del mapa que se ve justo aquí debajo:

ἡμικρανία

Supongo que, como para otras dolencias sucede -cada cual, se dice, sabe de lo suyo-, quien no haya padecido o padezca migrañas, o cuando menos conviva estrechamente con alguien que las padezca  /eso apostillaba hace un rato F. acostumbrado a las mías desde hace tanto tiempo/,  es imposible que pueda entender lo que le ocurre a una persona bajo la implacable y cruel dominación de un episodio de este dolor.

No digo que sea peor que otros. No digo que no haya otros más intensos.

Pero la migraña anula completamente. Uno desaparece bajo su poder. Deja de existir.

Vuelvo a estas horas de una anulación que ha durado casi cuatro días. Sólo dolor durante ese no tiempo. Intenso dolor: sien izquierda dos días; sien derecha después. Náuseas. Vómitos. No puedes casi andar. No  tienes casi reflejos. En ocasiones, pierdes el conocimiento. Por descontado, no tienes pensamientos. Sólo quieres cerrar los ojos y dormir. Y que no duela.  Ni tú ni el resto del mundo existís. Es como una gran marea negra dentro de ti.

La migraña se apodera de la Miñana. Bah, qué malo.

Pero es peor pensar que todavía los neurólogos sepan tan poco de ésto.

Sólo hay una cosa buena (siempre la hay, como mala): cuando regresas, cuando te libera el alien, tienes muchas ganas de hacer cosas y estás como limpia, no hay conexiones residuales ni malamente interferidas.

Creo que Albertina (personaje en Pop-pins) es una típica migrañosa.

Migraña—-> del griego ἡμικρανίον hemikranion, literalmente ‘medio cráneo’, concretamente del plural ἡμικρανία (tomo los caracteres griegos /me gusta mucho el jodido griego clásico, aunque se me haya olvidado/  de la wikipedia)

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